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22 Septiembre 2010
Manifiesto de ATTAC España
El 29 de Sepiembre los sindicatos de toda España han convocado una huelga general contra el proyecto de Reforma Laboral del gobierno de Rodriguez Zapatero. Dicha huelga no es una lucha exclusivamente obrera; es una lucha de todos porque, directa o indirectamente, a todos nos va a afectar dicha Reforma, y porque forma parte de un paquete de medidas neoliberales que la Unión Europea trata de implementar vía Fondo Monetario Internacional. Con dicho conjunto de medidas, similar a los “planes de ajuste estructural” que el FMI imponía a los países latinoamericanos en los años ochenta del siglo pasado, trata de imponérsenos a los pueblos europeos duros sacrificios para hacérnos pagar una crisis que no hemos provocado y que ya nos está afectando seriamente.
Dicho paquete incluye, además de la reforma laboral propiamente dicha (despido libre, desaparición de los convenios colectivos y del Derecho Laboral, etc) que deja a los asalariados en la más absoluta indefensión, medidas tales como la congelación de las actuales pensiones y rebaja de las futuras, arbitrarios recortes salariales, retraso de la edad de jubilación, recortes en los servicios sanitarios y de educación, subida del IVA y otros impuestos indirectos, etc… Todo ello configura un panorama de eliminación paulatina del “estado de bienestar” europeo y regreso al capitalismo salvaje del siglo XIX, que , si no lo evitamos, afectará gravemente a nuestras vidas y a las de nuestros descendientes. Para enfrentarlo se ha covocado esta primera jornada de lucha el 29 de Septiembre, fecha en la que, por otra parte, se va a movilizar no sólo la clase obrera y la sociedad civil española, sino las de toda la UE. De ahí su importancia.
Esta crisis, como decimos, no ha sido provocada por nosotros, es decir, por la inmensa mayoría de la población, sino por una pequeña minoría de especuladores ligados a la gran banca internacional que, tras el estallido de su “burbuja” financiera, la han trasladado a la economía real vía saqueo de las arcas públicas (con la colaboración de gobiernos cómplices) y la supresión drástica del crédito a empresas y familias, provocando miles de quiebras y millones de parados. Es decir, estamos ante una dictadura de codiciosos y poderosos banqueros que, gracias a la colaboración de nuestros gobernantes, privatizan sus escandalosas ganancias y socializan sus pérdidas, provocando una tragedia social sin precedentes. Y lo más humillante es que esos estados saqueados se ven ahora obligados, para cubrir su déficit, a endeudarse pidiendo dinero prestado, a intereses de usura, a la misma banca que los saqueó. Los planes de ajuste que se nos imponen no buscan otra cosa que seguir enriqueciendo a los victimarios con nuevos sacrificios de las víctimas. Pero esos planes -como ya ocurrió en Latinoamérica- no sólo no nos sacarán de la crisis, sino que la ahondarán, sumiéndonos en una larga recesión y regresión social, que conllevarán, inevitablemente, recortes paralelos de la democracia, tanto a nivel de los estados como de la propia UE.
Frente a este falso proyecto -que es en realidad un proyecto de destrucción y sumisión de Europa al dictado de una minoría criminal- existen alternativas. La lucha que iniciamos el 29-S tiene ese doble objetivo: impedir que se nos endose la crisis y presionar por otras medidas que nos ayuden, de verdad, a salir de ella. Medidas como: una banca pública al servicio de todos, que restaure el crédito sin ánimo de lucro; soberanía energética, promocionando las “energías verdes”; soberanía alimentaria y protección del entorno natural; justicia fiscal y laboral, que repartan mejor la riqueza y el trabajo; erradicación de los paraísos fiscales y de la especulación financiera; y un largo etcétera de medidas guiadas por los valores de la solidaridad y la sostenibilidad. Es decir, a aquellos injustos e ineficaces “planes de ajuste” podemos contraponer un eficaz plan de recuperación económica con justicia social y ambiental.
Estamos en guerra contra una poderosa y ambiciosa minoría, a cuyos inconfesables intereses está dispuesta a sacrificar todo lo demás y a todos los demás. El 29-S se libra la primera batalla. Es muy importante ganarla. Juntos podemos porque somos la inmensa mayoría. Contamos contigoPuedes encontrar datos actualizados y otras gráficas sobre vivienda entre los categorías «Artículos destacados».
El fin de 2007 ha oficializado la caída del precio de la vivienda y todas las fuentes coinciden en el cambio de signo: la Sociedad de Tasación, el Ministerio de vivienda, Idealista, Fotocasa, etc. Si a esto añades la incertidumbre respecto a la economía mundial —inquieta por el temor de recesión made in USA— y las dudas sobre la situación española —inflación, caída del consumo, alto endeudamiento, baja competitividad, ladrillo-dependencia, repunte del paro, etc.— es de prever que las caídas continúen.
En este contexto, una pregunta surge a menudo: ahora que los precios bajan… ¿cuándo es aconsejable comprar? O como me planteó Angel hace unos días:
Si los precios se estabilizan como pasó en la crisis de los 90 y teniendo que comprar un piso en un futuro, ¿que sale más rentable, pagar un alquiler mientras esperas o comprar ya?
Con este artículo he intentado responder a esa pregunta. He incluido los detalles aburridos de los cálculos, para que aquellos más interesados podáis someterlos a crítica. Para el resto, lo importante esta en las figuras, que deberían hablar por si solas.
Para realizar el análisis he usado los siguientes supuestos:
El objetivo es determinar cual es la mejor opción —comprar o esperar— en diferentes escenarios de evolución futura del precio de la vivienda. Si la vivienda va a subir sería mejor comprar ya, mientras que si el precio se va a desplomar sería mejor esperar. Pero, ¿cuanto tiene que bajar la vivienda para compensar el gasto del alquiler? ¿cuanto puedes ahorrar y en cuanto tiempo? ¿cual es el mejor momento para comprar?
La formulación del problema se puede simplificar mucho (Después de darle bastantes vueltas.). El truco esta en que lo único que hay que cuantificar es el coste o beneficio de retrasar la compra. Es decir, compararemos el coste diferencial de las dos opciones, comprar ya o esperar:
Esperar. Esperar implica un único gasto extra, el pago de un alquiler anual. (En nuestro ejemplo, 240.000€*0,35. También he considerado el incremento anual del IPC y la actualización del precio del alquiler cada 5 años (para ajustarse al valor de mercado.)
Comprar. Una forma sencilla de valorar el gasto que supone comprar un piso que luego se devaluará es: (Gastos+1)*(ValorDeCompra-ValorFinal). Donde los gastos a considerar son los gastos de formalización y los intereses (ambos expresado como un porcentaje).
EL primer escenario que he considerado asume que el precio de la vivienda va a evolucionar tal y como lo hizo durante los años 90, después de la burbuja. Os recuerdo que la situación de entonces y la actual guardan similitudes importantes, así que parece sensato tomar ese escenario ejemplo:
Los resultados de aplicar las formulas anteriores al escenario descrito se muestran en la siguiente gráfica:
El escenario lo define la evolución del valor de la casa, que se muestra con las lineas negra y la gris. En rojo se muestra el coste extra de comprar en 2008 respecto a hacerlo en otro momento (2009, 2010, etc.). La linea azul representa el gasto del alquiler que debemos afrontar por el hecho de esperar y retrasar la compra. La clave esta en la diferencia, que se muestra en naranja: el beneficio/perdida por comprar hoy respecto de retrasar la compra hasta cierta fecha.
A la vista de la figura podemos concluir que si los precios siguen esa evolución:
Cabe señalar que aunque es un escenario negativo, no solo es verídico, sino que tampoco es catastrofista. Si os fijáis en el valor nominal de la vivienda —que es el que suelen usar las cifras oficiales— casi ni se nota que la vivienda se esta devaluando, sino que parece estable. Pensad en este otro ejemplo:
Una bajada anual del 2% no asustará a muchos, pero si consideras la inflación (+3%) y la prolongas 3 años, el resultado es un 15% de devaluación. En principio, tampoco parece tanto. Pero si consideras que este 15% se aplica a 240.000€ de casa, 230.000€ de intereses y 24.000€ de gastos, resulta que son: 74.000€ en tres años. Eso da para pagar el alquiler y ahorrarte 51.000€.
El escenario descrito en el apartado anterior es solo uno de los posibles. Para comparar diferentes escenarios, he preparado otra gráfica que muestra el beneficio/perdida de comprar hoy frente a retrasar la compra hasta 2011:
Cada barra se corresponde con un escenario —al que le corresponde la variación del valor de la vivienda entre 2008 y 2011 que se muestra bajo el eje. A la vista de la gráfica de barras, destacaría:
Para terminar, podemos explotar un poco la formulación del problema y responder a algunas preguntas interesantes: ¿cuanto han de caer los precios durante un año para que compense pagar el alquiler y esperar al siguiente para comprar? Es decir, si preveo que los precios van a caer un 2% en 2008, ¿es mejor esperar? y si resulta que es mejor esperar, ¿cuanto dinero voy ahorrar por hacerlo?
A continuación tenéis los cálculos:
Aunque las conclusiones se han ido desgranando a lo largo del artículo, destacaría un aspecto: el impacto que tienen los gastos asociados a la compra de vivienda, y en especial los intereses. Y lo destacaría porque es poco intuitivo, y por tanto peligroso. Comprar una casa por el mismo precio hoy o dentro de 3 años puede parecer lo mismo, pero no es así en absoluto. La devaluación sería del 10% (por inflación)… un 10% que al considerar los gastos se transforma en un 21%. Con ese 21% se puede pagar un alquiler y todavía ahorraríamos un 9%. Y ojo, eso sin que aparentemente los precios de la vivienda bajen.
Por último, y atendiendo a los que últimamente me piden que me moje más y lance previsiones, diré que a la vista de los datos creo que 2008 no es buen momento para comprar. Hay mucha incertidumbre aún, pero en mi opinión el precio de la vivienda bajará más del 2% en 2008, y es muy probable que la tendencia bajista continue en 2009. En cualquier caso, cada uno puede tener su propia previsión sobre la evolución de los precios y usar la segunda gráfica para obrar en consecuencia.